Conoce la segunda fase de Reserva Santa Fe y el verdadero alcance de la construcción regenerativa
Reserva Santa Fe Lab • 29 de abril de 2026 09:58:12 AM CST • Escrito por Jorge González Camarena
Durante años, la conversación en torno al desarrollo inmobiliario se centró en ubicación, plusvalía y amenidades. Hoy, esa conversación está cambiando. Ya no basta con construir mejor; el reto es construir distinto. La segunda fase de Reserva Santa Fe parte precisamente de esa premisa: replantear qué significa habitar un espacio en un contexto de urgencia ambiental y transformación social.
Esta nueva etapa del proyecto no es solo una ampliación, es una evolución. Se desarrolla sobre un terreno de 70 mil metros cuadrados en el corredor Otomí-Mexica, una región con un valor ecológico y cultural profundo, donde cada decisión de diseño parte del entendimiento del territorio, no de su imposición.
Hablar de construcción regenerativa implica ir más allá de la sustentabilidad tradicional. No se trata únicamente de reducir el impacto, sino de generar beneficios tangibles para el entorno. Bajo esta lógica, el proyecto no solo integra arquitectura y paisaje, sino que busca devolverle al ecosistema funciones que habían sido degradadas con el tiempo.

En este contexto, la segunda fase incorpora un plan residencial de departamentos y villas que dialogan con el entorno natural, priorizando la baja densidad, la integración visual con el paisaje y una experiencia de vida donde el exterior no es un complemento, sino el eje central.
El concepto de “buen vivir” también evoluciona. Deja de estar asociado únicamente al lujo material y se redefine a partir del bienestar integral. Por eso, más de 25 hectáreas del proyecto están destinadas a amenidades que promueven el contacto con la naturaleza, el movimiento y la convivencia: senderos, lagos, espacios de contemplación, zonas deportivas y áreas diseñadas para la vida comunitaria.
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Detrás de esta visión hay una intención clara: que el entorno no solo acompañe la vida cotidiana, sino que la transforme. Porque vivir en contacto constante con el bosque, el silencio y los ritmos naturales no es un lujo accesorio, es una necesidad cada vez más evidente en un mundo saturado de estímulos.
La segunda fase también consolida un compromiso más amplio con estándares internacionales de regeneración. Inspirado en los lineamientos del International Living Future Institute, el proyecto busca no solo operar con eficiencia, sino generar impactos positivos medibles, como la restauración hídrica, la conservación de biodiversidad y la integración con las comunidades locales.
Este enfoque ha llevado a decisiones que van más allá del diseño arquitectónico: construir infraestructura para infiltrar agua, respetar corredores biológicos y preservar la identidad cultural de la región, incluyendo espacios como el Santuario de Nacelagua, que forman parte de la memoria viva del territorio.
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El plan maestro de esta etapa, desarrollado por el despacho Taller ADG bajo la dirección de Alonso de Garay, responde a esta misma lógica: arquitectura que no busca destacar por imposición, sino integrarse con coherencia y sensibilidad.
Más que una nueva oferta residencial, esta segunda fase plantea una pregunta de fondo para la industria: ¿puede el desarrollo inmobiliario convertirse en una herramienta de regeneración ambiental y social?
En Reserva Santa Fe creemos que sí. Y que ese camino no es el futuro lejano, sino una necesidad del presente.
Porque al final, construir no debería ser solo ocupar un espacio, sino aprender a formar parte de él.
